5 de noviembre de 2008

FACETAS / AEROPUERTOS I

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Airports I (Front), originalmente cargada por Anti-Letrista.

En días como hoy me hace falta mi casa es así de simple. Me busqué esta vaina, este momento y así mismo debo aceptarlo, zazz se acabó. Pero es imposible no poder sentir esta sensación de desespero, aceptándolo o no, viajar tiene su lado aburrido, sobretodo en instantes como este, en los que estoy metido en una fila de mierda hacia el counter de un aeropuerto.


La vaina es muy simple, cualquier parecido entre un aeropuerto y una procesión de viernes santo es pura coincidencia. Una cantidad de peregrinos a marcha de tambor esperando a que el lento del counter lo atienda a uno, pero tranquilos que solo es el inicio, después del counter sigue la procesión rutinaria de inspección y emigración por cortesía de la paranoia estúpida de gringos y esquizofrenia extremista, partida de huevones. Cuando me entra el desespero me doy cuenta que mi imán de problemas a activado el radar de la paranoia de la policía antes de lo previsto, ese imán es provisto de mi mal genio, pasaporte colombiano, cabello largo y desordenado, blue-jeans rotos y el simulador de la guitarra invisible de mis manos al escuchar ‘Phantom Lord’ de Metallica en el reproductor de música.

Este chirrete de policía dice una mierda en español que ni le entiendo, así que le digo que me repita que no le entiendo nada, y de nuevo vuelve a pasar… ¡VOCALICE! Estas son las penumbras de la lengua que te tienes que aguantar fuera de Colombia. Me aguanto a cualquier provinciano ajeno a Bogotá, porque se le entiende, pero aquí, donde estoy en este momento, la S la pronuncian como SSS, y la Y la pronuncian como SH y fuera de todo se comen las palabras como los costeños. Al final me dejo de hacer el huevon y dejo que el tombo revise la maleta; adelante, ensúciate las manos con mis calzoncillos sucios. El so-mamón este la ha abierto, ha revisado mis cosas de aseo, desorganizando mi maleta, tocando mis calzoncillos sucios, para concluir que no era más que puta paranoia. Cierra la maleta y regreso a la fila. En ese instante observo lo acabada que esta mi maleta, recuerdo que era de mi papá, y cuando decidí largarme me apropie de ella. Papá, como te extraño, extraño las charlas, la admiración, la risa, el postre de los domingos, la cantaleta, la cerveza con los tíos, la lavada del carro, tu compulsiva manera de fumar, me haces falta viejo, mucha falta.

Regreso a la procesión hasta que por fin me atiende una guarra gorda en el counter.

“Passsaporte por favor. ¿Trae alguna sussstancia liquida o cremosssa en su equipaje de mano?”
“No. Todo el licor va en la maleta grande, por favor póngale la etiqueta de delicado” – Digo seriamente.

Estoy que me cago de la risa en este instante, de igual forma se mezclan las ganas de ir al baño, creo que he activado el imán de problemas de nuevo. La gorda me mira de la forma más inexpresiva posible, como si me tuviera rabia o lástima, lo siento, aguantarme no es fácil.

“Pasillo por favor”
“No tengo ubicaciones de passsissho”
“Entonces ventana por favor”
“Esss un vuelo muy ssheno y lo único que puedo asssignarle es el medio”
“Busque bien por favor. He llegado 3 horas y media antes para que usted me venga a decir eso, aparte que tengo el tiquete comprado desde hace 2 meses, así que por favor verifique”

Esta vieja esta que me pone la mano encima, lo apuesto, ya no es inexpresiva, ahora tiene una cara de pólvora que esta que estalla. ¡Punto para Johnny!

“He encontrado una silla para usted, por favor passse a la puerta de abordaje número ocho, su silla la 27C”
“Gracias” – (Mierda)

Termina la primera parte de la procesión, entro al baño, hecho una orinada muy extensa producto de la cantidad de cerveza que bebí anoche en un pub en el centro de Buenos Aires y procedo a la segunda parte de la procesión, Emigración. La fila está larga pero no para preocuparse, lo que realmente me aburre es mi próximo destino, la fila, inspección e interrogatorio de Inmigración, eso si es una mierda, producto de mi pasaporte Colombiano, el absurdo tricolor del cual muchos se enorgullecen, yo no, ni de ningún lugar en el que he estado, he llegado a odiar a los blancos tanto como a los negros. Empiezo a detectar cierto olor nauseabundo y horrible, proveniente de dos franceses que se encuentran adelante mío, creo que la gente del primer mundo ha olvidado completamente la definición de desodorante y crema dental, deberían encarcelarlos por malolientes. Mi turno apunta a la ventanilla número nueve. Me acerco al interrogatorio del inspector de la ventanilla.

“Buenos días”
“Hola, ¿Cual fue el motivo de su viaje?”
“Vacaciones” - (Mierda, vine porque me auto-exilie para olvidar y calmarme, porque estaba jodido si seguía con el modelo de vida que escogí)
“OK, por favor continúe con la sala de abordaje que le fue asssignada” – El tipo pone el sello y me largo en silencio.

Esta procesión fue más fácil que siempre, decido poner algo de Led Zeppelin, ‘Ramble On´ es la canción elegida. Compro cuatro cervezas y me doy cuenta que ya estoy en el dutty free del aeropuerto. Dutty free, tiendas libres de impuestos, adelante humanidad acaben con su efectivo y tarjetas de crédito, aquí no se pagan impuestos, aquí no es America por un instante.

Abro la primera lata de cerveza, están frías. Creo que beberé lo más rápido que pueda estas privas, a ver si me pongo algo pedo antes de subirme al avión. Debería permitirse a las personas nerviosas como yo subir completamente borrachos a los aviones. Son un puto peligro, preferiría cien veces hacer un viaje por cualquier otro medio, menos por un avión. Son los medios de transporte más peligrosos que hay. A mí quien me asegura que los motores de esa vaina funcionan al 100% bien, o que a mi avión no lo han declarado en emergencia y esa información no salga de la cabina del piloto. Aún peor, a mí como ingeniero me aterraría la idea que llegue a fallar el control digital o sensor de alguna funcionalidad de ese aparato, en resumen, detesto volar. No lo se, pero en ese tipo de medios la desconfianza es absoluta, y algunos se atreven a afirmar que es el medio de transporte más seguro, ridículos.

‘Babe, I’m Gonna Leave You’ de Led Zeppelin, creo que debo cambiar está canción. En este instante del día empiezo a sentir ese vacío emocional que siento desde hace más de un año, está etapa del día se llama Depresión, selecciono la siguiente canción en la lista y creo que el resto del día va a ser el mismo para mí, gris. ‘The Rain Song’ trata de dar un cambio, pero lo único que consigo es deprimirme más, abro la segunda lata de cerveza y me voy a dar una vuelta por el aeropuerto.

Observo gente preguntando, corredores, multitudes, congestiones, gente muy acompañada, grupos, parejas, algunos apurados, otros no, pero no es mi caso porque estoy putamente solo en este lugar. Aeropuertos, lugares fríos, grises, solitarios, con sus extensos pasillos en forma de hospital mental, donde te alejas y te alejas y no queda ninguna huella de que estuviste allí, excepto en tu pasaporte.

“KKSSSSHHH ULTIMO LLAMADO PARA PASSSAJEROS DEL VUELO AA5506, KKSSSHHH POR FAVOR INGRESSSAR A LA PUERTA DE ABORDAJE NÚMERO 29”


Sigo bebiendo de mi cuarta lata de cerveza, y sigo repudiando este lugar cuando llega el remate final, la estocada musical del día, ‘No Quarter’ de Zeppelin me da una clavada instantánea que pareciera que me fuera a derrumbar en este lugar de lo deprimido que estoy. Me deprime aún más el recuerdo del aeropuerto el día que me fui, cada aeropuerto que piso me transporta a ese instante en que me despedí de mi papá y de mi mamá, me fulmina el instante. Despedidas, para eso sirven los aeropuertos, para despedirse. Observo como algunos se despiden de otros en las salas de abordaje, como otros a lo lejos se ven en el cristal desde la puerta de emigración, esperando que aquel que se aleja regrese y no se vaya. Como algunos caminan sin mirar atrás, traspasando ese corredor de hospital mental, unos contentos, otros llorando, pero no es mi caso porque estoy tan putamente solo aquí, no tengo quien me despida, porque a mi ya me despidieron, mis viejos, ese abrazo de mi papá y el beso de mi mamá, esas palabras de aliento - “Todo va a salir bien” – ya las tuve. Y sigo exiliándome, yendo una y otra vez más, buscando una respuesta del porque me cansé, del porque necesito un aire, un olvido del último año, culpo a algunos y a ella también, lograron su cometido, exiliarme.

“KKSSSHHH ULTIMO LLAMADO PARA EL SEÑOR JOHNNY ROKKSSSHHH, CON NUMERO DE VUELO AA5506, EL AVIÓN ESTÁ A PUNTO DE SALIR”

CARAJO. Y yo perdiendo el tiempo, pensando como un huevon. Prendo a correr, como muchos lo hacen aquí, los demorados, en mi caso, los huevones que se ponen a pensar y a beber. Llego al momento previo que cierren la puerta de ingreso al avión. Ingreso, acomodo la maleta de los libros y la música. Pido otra cerveza para los nervios a la azafata y me pongo a pensar en mi futura vivencia temporal en una nación socialista, mi próximo destino.




Kingston, Jamaica. Julio 2008

A las oportunidades...

4 comentarios:

Vlacula dijo...

me alegre el dia en que deje de odiar cosas
me alegre el dia que deje de quejarme tanto
me alegre el dia en que deje de sentir simpatia porquienes cargan una nube negra de arte maldito en sus cabezas
Respetarlos como artistas puedo. Pero idolatrarlos no mas. Letras de Heavy Metal, letanias melancolicas del black que alguna vez fueron mi credo.
Como amigo admiro su esfuerzo, la tecnica, la manera como narra, su buena creatividad y la intencion. Admiro un poco el producto, pero no el background que lo ilumina.
Cuando alguien esta actuando para modificar algo que lo afecta, automaticamente deja de quejarse

John Mejia dijo...

El relato continua el ritmo de las entregas anteriores. Se ve que (ademas de tener plata como un pxxxs para andar viajando de vago por el mundo) el protagonista no consigue saciar el vacio que lleva por dentro y que refleja en su odio por todo lo que le rodea. Hay un ligero exceso en el léxico mundano y comienza a rayar en la línea de la saturación, lo que en las primeras entregas pudo resultar novedoso, podría volverse aburrido si se repite en exceso, cuidado con eso.

Esta entrega se nota un poco apurada, hay algunos pequeños errores ortograficos y gramaticales, nada que no pueda corregirse para la versión hardcover de la obra (con autografía incluida, claro).

Espero que en las siguientes entregas comencemos a ver un progreso en la trama (o estas tan contagiado de la "decompresión" literaria de los comics que lo has trasladado a la novela? je), o quizás este un paseo sin rumbo ni destino, vaya uno a saber. Lo importante como en todo viaje, es disfrutar del paseo y por ahora vamos bien.

fernando dijo...

A veces pienso de que en esta vida no vale quejarse tanto de nuestra suerte, al hacerlo lo hace más insoportable. pienso sólo en vivir y aprovecharlo como pueda, en aprovechar el momento, en conocer y disfrutar, tal vez sea demasiado optimista cosa que tal vez jhonny deteste, pero disfruto la vida tanto como al leer este blog, es cierto que a veces el ritmo deprimente de la historia contagia, te pone rebelde ante la vida, te pone anarquista, pero en fin vida es solo una y hay que disfrutarla

Anónimo dijo...

Y para cuándo el siguiente capitulo??

-- John!M